Anamnesis: de tú a tú
Vamos a hablar del día que vienes por primera vez a consulta, para mí, esa sesión es muy importante, no es una cita más. Incluso aunque vengas por algo que parece “leve”. Es el momento en el que empezamos a entender qué está pasando de verdad en tu cuerpo.
A veces puede aparecer que todas esas preguntas te chocan un poco, lo sé. Este interrogatorio al paciente, suele extrañar. Vienes por un dolor de rodilla y de repente te pregunto por cómo duermes, qué comes o cómo estás a nivel emocional… incluso por la relación con tu entorno cercano. Y piensas: “¿Pero, esto qué tiene que ver?”.
Pues muchas veces, más de lo que parece. Porque el dolor no siempre es el problema en sí, sino una señal de que hay algo más que no está del todo bien.
Para poder ayudarte de verdad, hago una anamnesis bastante completa. Y si esta palabra te suena muy técnica, te lo cuento fácil: la anamnesis es básicamente conocerte: entender tu historia, tus hábitos, tu día a día… todo lo que puede estar influyendo en lo que te pasa.
No me gusta quedarme solo en lo evidente. Por eso suelo explorar las cuatro esferas que me ayudan a encontrar esa “tecla” que conecta el síntoma que tienes, con su verdadera causa:
* La parte física: cómo te mueves, si has tenido lesiones, tu postura, tu rutina diaria.
* La parte emocional: el estrés, las preocupaciones, cómo gestionas lo que te pasa.
* La parte química: alimentación, descanso, posibles carencias… incluso si algún suplemento podría ayudarte.
* La parte energética: más sutil, pero muy importante; cómo estás a nivel de energía, si sientes que se te acaban las pilas antes de que termines el día…
A veces, mejorar pasa por algo tan sencillo como hacer pequeños cambios en la alimentación. Otras veces necesitamos trabajar desde otra perspectiva. Pero si no miramos todo en conjunto para ver el origen, es fácil quedarse solo poniendo parches.
Por eso puede pasar que vengas por un dolor de espalda y acabemos hablando de tu trabajo, de cómo estás durmiendo o de tu relación de pareja. Y no, no es casualidad. Todo suma e influye.
Cada profesional tiene su forma de trabajar, y esta es la mía. Es con la que más conecto y, sobre todo, con la que mejores resultados estoy viendo en vosotros. Pero más allá de eso, lo importante es que salgas de la consulta entendiendo mejor lo que te pasa y sintiendo que vamos por buen camino.
Porque cuando damos con lo que realmente hay detrás, el cuerpo lo agradece… y tú también lo notas.